martes, 17 de agosto de 2010

Dato en el dato, ¿y el hombre dónde estuvo?

Después de varias semanas escuchando y tratando de entender la discusión en torno al SIMCE y posteriormente a la CASEN, cansado de datos, estadísticas, explicaciones, supuestos, etc., me encontré leyendo el Canto General de Pablo Neruda. Siempre me han seducido sus versos, especialmente cuando Neruda, mirando las imponentes ruinas de Machu Picchu, se pregunta, “piedra en la piedra, ¿y el hombre dónde estuvo?”. Descubrí que eso era lo que me inquietaba de tantas estadísticas, de tantos números, que ocultan a las personas que están detrás, invisibilizan sus sueños, silencian su relatos.

Los indicadores tienen una magia especial, le dan solidez a algunos diagnósticos y facilitan la gestión, pero también tienen grandes debilidades, la mayoría de las veces van detrás de la realidad, presentan hechos ya ocurridos, sobre los que no es posible hacer nada.

El jefe de hogar que tuvo un accidente y no pudo seguir trabajando como jardinero, o la jefa de hogar que perdió su trabajo producto de la crisis económica, desaparecen detrás de las cifras, de los porcentajes, de los cálculos e indicadores.

Este excesivo foco en los datos ha contaminado no sólo al gobierno, también a algunas ONGs, fundaciones, corporaciones, que para conseguir financiamiento, se han llenado de indicadores, balanced score card, informes y planillas de cálculo. Es obvio que esas organizaciones (como todas) deben procurar ser especialmente eficientes (organización sin fin de lucro no es sinónimo de organización con fines de pérdida), el problema se produce cuando es más importante la presentación en power point para el directorio o la conferencia de prensa para los medios, que detenerse a conversar con uno de los miles de beneficiarios o colaboradores. A escuchar activamente lo que les pasa, a ponerse en su lugar y hacerlos parte de la solución que se está diseñando…para ellos… pero sin ellos.

Cuando los ministros ponen el acento en hacer mediciones más periódicas, van en el sentido correcto, pero también corren el riego de tener más datos disponibles, más asesores tratando de explicar los resultados (especialmente si no les son favorables), y menos foco en las personas, en sus historias de éxito y fracaso. El paper soporta datos, teorías, conclusiones, pero la realidad es mucho más compleja, más dramática y también mucho más esperanzadora y sorpresiva.

Finalmente, la clave no es únicamente que las cifras cuadren y expliquen lo previamente tenemos en la cabeza, al igual que Neruda interpelando las ruinas, debemos preguntarnos “Machu Pichu, pusiste piedra en la piedra, y en la base harapos?. Carbón sobre carbón, y en el fondo la lágrima”. ¿Sobre qué estamos construyendo?, ¿Sobre un proyecto de país inclusivo y equitativo?, ¿Sobre intereses de corto plazo?

No perdamos de vista el centro de la discusión y de lo que deben ser nuestros desvelos, la verdadera humanidad y el desarrollo integral de la persona… de todas y cada una de las personas.


Ricardo Carbone
Director CREAS


*Enlace del Blog La Tercera

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